Con la llegada del cristianismo se instauro la Cuaresma, que consistía en cuarenta días dedicados a la “penitencia” en la que no se podía comer carne y mucho menos hacer fiestas de cualquier tipo. Esta especie de ayuno fue establecido en el siglo IV en las iglesias orientales, donde los sábados y domingos se consideraban días festivos. Era una tradición obligatoria y con sanciones para todo aquel cristiano que no la cumpla. Ante esta nueva propuesta iniciada por el cristianismo, el pueblo decidió revelarse, implementando la idea y el hecho de que antes de prohibirse ciertas cosas ellos lo harían sin ningún problema en fechas anteriores al cuaresma, por lo tanto, podían disfrutar de sus placeres de los cuales más tarde les seria prohibido. A esta manifestación del pueblo se la llamo por mucho tiempo como “tradición pagana”.
Primeramente esto ocurría en la Roma Antigua a mediados del siglo XV, se extendió hasta Florencia, Venecia y otras ciudades italianas, luego por Francia, Alemania y ciudades ibéricas.
El carnaval se dice que es una fiesta que el pueblo se dio a si mismo, donde en sus comienzos las batallas eran con agua y de papel picado, esto se celebraba en el inicio de cada primavera, donde los primeros elementos carnavalescos nacieron en Babilonia. Más adelante se convirtieron en guerras de confites, donde quien tuvo la idea fue nada más ni nada menos que una niña que se los lanzo a un muchacho que estaba en una carreta.
En los carnavales de Niza y en la Riviera italiana, se sustituyeron los confites por pétalos de flores, dando lugar a elegantes y perfumadas fiestas.
El fuerte del Carnaval, sobre todo veneciano, era su pueblo disfrazado y enmascarado, lanzado a las calles y donde la similitud de las máscaras produjo una igualdad entre ricos, pobres, jóvenes y ancianos, y entre hombres y mujeres. El enmascaramiento producía una suerte de “democracia ficticia no pactada” que fortalecía la alianza social entre dominantes y dominados. El carnaval era como un desfile de máscaras y una competencia de ingenio y creatividad. El carnaval veneciano incluía espectáculos de circo, torres humanas, carreras de caballos y lucha entre hombres y fieras al mejor estilo de la antigua Roma.
Algunos de los carnavales más famosos del mundo se produjeron en: Las Tablas (Panamá), Limoux (Francia), Basilea (Suiza), Quebec (Canadá), Malmedy (Bélgica), Grosselfingen (Alemania), Zúrich (Suiza), Rio de Janeiro, Niza (Francia), Nueva Orleans (Estados Unidos), Venecia (Italia) y Argentina. En el carnaval de Panamá, miles de personas casi desnudas bailan al compas de la salsa y el merengue. En Linoux se utilizan los tradicionales molineros, a cargo de agrupaciones carnavalescas formadas durante la Edad Media donde compiten en cuanto al baile. En Basilea se organizan en bandas de pífanos y tambores con marchas al estilo militar. En Quebec se celebra el carnaval a fines de enero, y poseen esculturas de hielo que alcanzan hasta 30 metros de altura. En Malmedy se usan máscaras originadas en los antiguos gremios y provistas de un zigzag de madera a la usanza de los antiguos pierrots, que tratan de “atrapar” a las mujeres que están en la fiesta. En Grosselfingen, durante la fiesta funciona un tribunal que juzga a los ciudadanos, llamado “el tribunal de los locos”. En Zúrich, se dice que las máscaras se mueven al compas del guggen (conjuntos musicales insólitos que desafinan a propósito). El de Rio de Janeiro bailan al ritmo de la batucada luciendo disfraces con lentejuelas y plumas. En Niza se despliega la síntesis de todos los carnavales del mundo, construyen carrozas que desfilan por el corso a lo largo del boulevard. En nueva Orleans los desfiles y marchas van al ritmo del jazz. En cuanto a Venecia, se incluyen bailes con funciones de teatro, recitales de banda musicales y desfiles de inquietantes máscaras. Por último, en Argentina se celebran los carnavales al estilo carioca, donde comienza con el “desentierro del diablito” que lo simboliza.
En solo diez años, el desfile se convirtió en un deslumbrante y espectacular show de carrozas, con iluminación y ornamentos diseñados a los cuales se les sumaron, como siempre, las máscaras.
Con el paso del tiempo, el teatro acepto el desafío y le hizo un lugar a las farsas carnavalescas en el cual los poetas lanzaron sus recientes inspiraciones, los artistas desplegaron sus habilidades, y de una manifestación vulgar, grosera, se convirtió en una forma de interpretar en farsa a la realidad. Así comenzó el camino de la crítica política a través de los carnavales.
Con la conversión del Imperio Romano al cristianismo, se consideraron ciertas restricciones con respecto a este festejo.
Las máscaras fueron las más penadas y se buscó su definitiva abolición, aduciendo que eran elementos inspirados por el demonio y que no debía alterarse el rostro humano, hecha a imagen y semejanza de Dios. Aun así, las máscaras “sobrevivieron” hasta la Edad Media.
Hoy en día las murgas porteñas, que recobran su viejo protagonismo, hacen oír sus protestas.
El carnaval porteño comenzó a apagarse con el último gobierno militar, en la que se ejecutaron los dos feriados del almanaque. Lar murgas fueron silenciadas y desaparecieron en los barrios.
Un tiempo después se comenzó a mover las “murgas de taller” llamados también “Nuevo punto de encuentro” y se diferencian de las tradicionales en que ésta agrego nuevos instrumentos, nuevos pasos de baile y recursos expresivos de circo y teatro.
Las murgas de taller seguían el objetivo de recuperar el carnaval y así su feriado. Hasta el día de hoy que, se penalizo y decreto el feriado por Carnaval.
¡Te felicito Maru!
ResponderEliminarTodo esto lo escribiste antes de que se te rompiera el teclado, ¿no?. Jaja, espero que sí, porque sino, no me quiero imaginar como te quedó la mano usando el teclado en pantalla con el mouse.
Seguí escribiendo que está muy bueno lo que haces!